Desde la Delegación de la Pastoral de
la Salud os damos a conocer las nuevas orientaciones pastorales que el Vicario General han
ofrecido a la diócesis respecto a las visitas a los enfermos, las cuales nos
parecen muy adecuadas y oportunas. Y podríamos añadir que, dadas la situación
excepcional, deberíamos incrementar el contacto desde la parroquia, a través de
los medios recomendados, y no permitamos el alejamiento o el olvido
injustificado. COMUNICADO
A todos los sacerdotes:
Ante las preguntas de algunos de
vosotros y siendo conscientes de la situación tan grave a la que nos
enfrentamos por la pandemia de COVID-19, os comunicamos cuanto sigue para la
atención a los ancianos y enfermos en sus domicilios por parte de los sacerdotes
y equipos de Pastoral de la Salud de las parroquias:
1. La primera recomendación es que no
realicen visitas en los domicilios a personas ancianas y enfermas para no
exponerlas al contagio. Somos conscientes de que esta medida puede ser vivida
por quienes son atendidos con un aumento del sentimiento de soledad o de
desatención, pero consideramos que su protección es fundamental.
2. Los laicos de los equipos de
Pastoral de la Salud y ministros extraordinarios de la comunión no realizarán
estas visitas, aunque sí pueden mantener el contacto con las personas a las que
acompañan a través de llamadas telefónicas, videoconferencias, tanto con ellos
como con sus familiares y/o cuidadores.
3. Si fuera imprescindible, los
sacerdotes serán los encargados de realizar la visita, pero con la menor
duración posible y extremando las medidas de higiene: mascarilla, distancia de
seguridad, desinfección con una solución hidroalcohólica y recepción de la
comunión en la mano.
Rogamos que tengáis el mayor cuidado
posible en la atención de las personas más débiles de nuestra comunidad y que
no ceséis de orar por ellas en las celebraciones y en las reuniones de grupos,
tanto telemáticas como presenciales, que tengamos en las parroquias.